“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
La cobardía no es tu herencia. Si el miedo te está dando órdenes, no vino del Padre.
"Dios nos ha dado" — el Espíritu no es premio para los fuertes, es regalo para los hijos. Ya lo recibiste.
El poder de Dios no es para el espectáculo; es para el deber difícil de hoy. Él capacita lo que ordena.
El miedo se protege; el amor se acerca. El Espíritu te mueve hacia las personas que el miedo evita.
El dominio propio es la valentía en calma: pensar con claridad cuando las emociones gritan. Eso también es don del Espíritu.
Actúa: antes del desayuno, nombra en voz alta el mayor miedo de hoy y declara sobre él: "Dios me dio espíritu de poder, de amor y de dominio propio".