“Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; y procuró Amán destruir a todos los judíos que había en el reino de Asuero, al pueblo de Mardoqueo.”
Una ofensa personal contra Amán se transformó en un plan de exterminio de todo un pueblo. El resentimiento no atendido crece más allá de toda proporción.
"Tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente" — el orgullo herido de Amán no aceptaba una venganza pequeña; exigía proporciones monstruosas.
Este es el versículo que lanza toda la trama del libro — sin él, no habría Ester, no habría Purim. El mal planeado siempre precede a la liberación visible.
Amán ataca "al pueblo de Mardoqueo", no solo al individuo. El odio muchas veces apunta a toda una identidad, no solo a una persona.
El nombre de Dios no aparece en el libro de Ester, y aun así Él gobierna cada detalle de esta trama sombría. La providencia obra incluso cuando es invisible.
Actúa: antes del desayuno, nombra un resentimiento que has estado alimentando y entrégaselo a Dios en oración antes de que crezca más de lo que puedes controlar.