“Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.”
Jesús unió amar a Dios y amar al prójimo en una sola respuesta. No se puede abrazar el cielo e ignorar al de al lado.
El prójimo no es una idea — es quien Dios puso a tu alcance. El amor empieza en tu dirección real.
'Como a ti mismo' es una medida que ya conoces. Te cuidas por instinto — ahora vuelve ese instinto hacia afuera.
Amar al prójimo empieza por verlo. Baja hoy el ritmo lo suficiente para ver lo que la prisa siempre esconde.
Jesús dijo que nada está por encima de estos dos amores. Toda otra obediencia toma forma dentro de ellos.
Actúa: elige a un prójimo — vecino, colega — y haz por él esta mañana lo que querrías que hicieran por ti.