“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor.”
De todas las palabras posibles, Pablo empezó con la paciencia. El amor da a las personas tiempo para crecer.
La bondad es la paciencia en movimiento — no solo evita el daño, toma la iniciativa del bien.
Lee la lista otra vez con tu nombre en lugar de 'amor'. Donde la frase falle, la gracia tiene trabajo que hacer.
El amor no archiva ofensas para después. Rompe la libreta que el rencor adora llevar.
Así te ha amado Dios desde siempre — paciente con tu lentitud, benigno en tu caída. Quien es amado, ama.
Actúa: nombra a la persona que más prueba tu paciencia, ora por ella ahora y elige una bondad para mostrarle hoy.