“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”
Amar al prójimo no era novedad — la medida sí. 'Como yo os he amado' eleva el estándar de lo justo a la cruz.
Jesús dio este mandamiento la noche en que fue entregado, con la toalla aún húmeda. Enseñó el amor antes de probarlo hasta el final.
En el aposento alto, el amor tomó forma de lavar pies. El amor verdadero se inclina, sirve y se ensucia las manos.
Jesús hizo del amor la credencial de la iglesia. No nuestros argumentos, edificios ni plataformas — el amor que nos tenemos unos a otros.
El discipulado se prueba de cerca, con los hermanos más fáciles de herir. Empieza a amar bien justo donde estás.
Actúa: antes del desayuno, envía a un hermano una palabra específica de amor — dile lo que ves a Dios haciendo en él.