“y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
Saulo iba a Damasco con cartas de autorización para arrestar cristianos — Jesús lo interrumpe en medio de su propia misión de destrucción.
Antes de cualquier palabra, el cuerpo de Saulo ya responde — ante la gloria de Cristo, no hay postura de pie que resista, solo caída.
'Saulo, Saulo' — el nombre dicho dos veces lleva intimidad, no solo confrontación. Jesús conoce exactamente a quién tiene delante.
Saulo nunca había atacado a Jesús físicamente — atacaba a los cristianos. Jesús revela aquí una unión tan cercana que herir a la iglesia es herirlo a él mismo.
Este es el momento exacto en que el mayor perseguidor de la iglesia se convierte en uno de sus mayores constructores — ninguna oposición está fuera del alcance de la gracia.
Actúa: Identifica una actitud o hábito tuyo que, en la práctica, resiste a Jesús, y escribe un paso concreto para abandonarlo hoy mismo.