“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”
Pedro dice esto preso, delante del mismo concilio que intentaba callar el nombre de Jesús — la audacia de la declaración nace bajo presión real, no en seguridad.
'Ningún otro' y 'ningún otro nombre' suenan demasiado estrechos para nuestro tiempo, pero Pedro no lo suaviza — la salvación tiene un solo camino, y tiene nombre.
'Dado a los hombres' es la palabra clave — este nombre no fue descubierto por esfuerzo humano, fue entregado por Dios como regalo, no como conquista.
Pedro se incluye a sí mismo — 'debemos' — porque él también necesitó ese nombre. Nadie está exento de la necesidad que este versículo describe.
Pedro está explicando la sanidad de un hombre cojo que acababa de suceder — el nombre que salva el alma es el mismo que ya había levantado ese cuerpo.
Actúa: Dile a alguien hoy, con tus propias palabras, por qué el nombre de Jesús es diferente de cualquier otro camino que esa persona ya haya intentado.