“Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.”
'Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos' es, a primera vista, un absurdo — hablarle a lo que lleva mucho tiempo muerto. Y es justo ahí donde Dios elige actuar.
'Yo hago entrar espíritu en vosotros' hace eco de la propia creación de Adán, cuando Dios sopló vida en el polvo — la misma mano que creó es la que resucita.
No es una sugerencia condicional — 'viviréis' es una declaración certera, que no depende de la cooperación de los huesos, solo de la palabra que Dios pronuncia sobre ellos.
El valle de los huesos secos supera incluso la promesa del corazón nuevo del capítulo 36 como la imagen más recordada de resurrección en toda la profecía de Ezequiel.
Esta visión fue dada a un Israel exiliado que se sentía definitivamente muerto — Dios responde al desespero más profundo con la promesa más concreta de vida.
Actúa: Nombra hoy un área de tu vida que ya consideraste demasiado muerta para tener esperanza, y ora pidiendo que Dios haga entrar su aliento exactamente allí.