“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.”
“De todo corazón” no es un porcentaje. La confianza dividida se derrumba al primer viento.
Tu prudencia ve hasta la esquina; Dios ve sobre las nubes. No te apoyes en lo que no sostiene.
En todos tus caminos: agenda, contratos, conversaciones. Invita a Dios a cada decisión.
La promesa es suya: el camino que no puedes trazar, Dios lo endereza delante de ti.
Confiar es abrir la mano que aprieta el plan. El control entregado se vuelve descanso.
Actúa: da hoy el paso que vienes aplazando y entrégale el resultado al Señor.