“No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual.”
Josías heredó un reino corrompido por generaciones de idolatría, y aun así se convirtió en el rey más devoto que Judá jamás conoció.
No fue una reforma parcial ni política — Josías se volvió a Jehová con cada parte de quien era, sin reservarse nada.
Su devoción no era vaga ni sentimental; se medía por la Palabra escrita, redescubierta y obedecida con precisión.
Este es uno de los honores más altos dados a cualquier rey en las Escrituras — ninguno antes ni después se acercó a esta entrega.
Josías comenzó a buscar a Dios siendo aún adolescente — la devoción completa no exige edad, exige una decisión firme desde temprano.
Actúa: identifica un área que has reservado de Dios — tiempo, dinero, un hábito — y entrégala hoy de todo corazón, sin medias tintas.