“La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.”
La respuesta suave exige más fuerza que el grito. La mansedumbre es poder bajo dirección.
Cada respuesta sube o baja la temperatura del cuarto. Puedes ser el termostato, no el termómetro.
Es fácil ser amable con quien es amable. La respuesta suave se prueba frente a la palabra áspera.
Entre la provocación y la respuesta hay un segundo que lo cambia todo. Respira, ora, y entonces habla.
Las palabras más duras suelen ir a las personas más cercanas. Lleva tu respuesta más suave primero dentro de casa.
Actúa: decide ahora que tu primera respuesta de hoy — en casa o en el celular — será suave, sea cual sea el tono que recibas.