“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”
"Gobernar" es lenguaje de trono. La pregunta de hoy es simple: ¿quién manda en tu corazón — la paz de Cristo o el pánico del momento?
En el griego, la palabra evoca a un árbitro decidiendo el partido. Ante cada decisión, deja que la paz dé el veredicto.
Esta paz no es solo interior; es entre nosotros. Fuimos llamados a vivir en paz como un solo cuerpo — en casa y en la iglesia.
La paz de Cristo no es ausencia de problemas; es su presencia en el problema. Permanece cuando llega la tormenta.
El versículo termina en gratitud a propósito: el corazón agradecido es el suelo donde mejor gobierna la paz.
Actúa: antes del desayuno, nombra la mayor preocupación de hoy y entrégala a Cristo en oración — y deja que su paz dé el veredicto.