“Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte.”
El mundo recluta a los impresionantes; Dios elige a los olvidados. Su reino nunca ha funcionado a base de currículum.
Dios elige a los débiles a propósito: cuando llega la victoria, todos saben exactamente quién la ganó.
Un pastorcito, unos pescadores, un pesebre en Belén. El patrón de Dios es sembrar semillas donde nadie está mirando.
Eso que crees que te descalifica suele ser la puerta por donde Dios entra. Para esta clase de elección, estás en la lista.
Cuando personas débiles permanecen firmes y vidas comunes dan frutos extraordinarios, solo queda una explicación: Dios.
Actúa: antes del desayuno, ora por el nombre de alguien a quien el mundo ignora — y pide a Dios que use hoy tu área más débil.