“No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.”
Israel lloró al escuchar las Escrituras en voz alta. Dios no despreció sus lágrimas — pero se negó a dejarlos allí.
El gozo de Jehová está anclado en quién es Dios, no en cómo amaneció el día. Por eso puede sostener peso.
La fuerza de voluntad se agota a media mañana; el gozo en Dios sigue caminando. El gozo no es el premio de la fuerza — es la fuente.
La orden de Nehemías incluía enviar porciones a los que no tenían nada preparado. El gozo se hace más fuerte en cuanto se comparte.
La convicción existe para llevarte a Dios, no para dejarte en el suelo. Un día santo pide la cabeza en alto.
Actúa: antes del desayuno, escribe una razón de gozo en Dios y envíala a alguien que necesite una porción hoy.