“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Pablo escribió estas palabras desde la cárcel, hablando de hambre y de abundancia. Es fuerza para la vida real, no un lema de trofeo.
“Todo” significa todo lo que Dios pone delante de ti — incluso las tareas que jamás elegirías.
Cristo rara vez quita la montaña. Te fortalece para la subida, un paso firme a la vez.
Pablo aprendió a estar contento en la abundancia y en la escasez. El secreto nunca fue la circunstancia; fue el Cristo dentro de ella.
Su fuerza llega en porciones diarias, a la medida de la carga de hoy. La gracia de mañana te encontrará mañana.
Actúa: nombra lo más difícil de tu lista de hoy y ora ahora mismo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”