“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.”
Josué no acepta una fe heredada por hábito — exige una decisión consciente, tomada ahora, no aplazada para después.
Josué nombra opciones concretas: los dioses de más allá del río y los dioses de la tierra donde vivían. La tentación de servir a otra cosa nunca desaparece del todo.
Antes de convocar al pueblo, Josué ya había decidido por sí mismo. El liderazgo espiritual comienza por la elección propia, no por presionar a otros.
Josué incluye a su familia en la declaración — su fe no queda aislada en su vida personal, moldea todo el hogar.
Josué hace esta afirmación delante de toda la asamblea reunida en Siquem. La fe genuina no se avergüenza de ser vista por todos.
Actúa: Antes del desayuno, di en voz alta delante de tu familia, o a solas si hace falta: 'yo y mi casa serviremos a Jehová', y vive esa frase hoy en una decisión concreta.