“Entonces les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres días.”
Sansón vio miel dentro de la osamenta de un león que él mismo había matado. El enigma nace de una experiencia real, no de una idea abstracta.
Lo que amenazaba devorar a Sansón se convirtió después en fuente de alimento. Dios transforma lo que nos ataca en algo que nos sostiene.
La fuerza bruta del león no impidió que algo dulce naciera allí dentro. Las situaciones duras pueden albergar, sin aviso, una provisión inesperada de Dios.
Los invitados a la boda no pudieron resolver el enigma solos. Algunos misterios de Dios solo se revelan con tiempo y cercanía.
De la cruz salió vida, de la tumba salió resurrección — la misma lógica del enigma de Sansón aparece de nuevo, a mayor escala, en el evangelio.
Actúa: Antes del desayuno, identifica una dificultad reciente que parecía solo amenaza, y pide a Dios que te muestre la dulzura que ya puso allí.