“Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero”
Josué pidió al Señor, en voz alta, delante de Israel, y el sol obedeció. Dios gobierna la creación en respuesta a la fe audaz de un hombre.
El día se prolonga casi al doble de lo normal. Dios no solo concede la victoria — garantiza el tiempo necesario para completarla.
El texto cita el libro de Jaser como testigo — este milagro no fue leyenda privada, fue un acontecimiento público y documentado.
Las Escrituras dicen que nunca hubo día igual, antes ni después, en que el Señor haya escuchado tanto la voz de un hombre.
El capítulo ya registraba piedras de granizo cayendo del cielo antes de que el sol se detuviera — Dios estaba combatiendo por Israel de varias formas a la vez.
Actúa: Antes del desayuno, ora en voz alta por una situación donde necesitas más tiempo o más poder del que parece humanamente posible.