“Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.”
Los sacerdotes entran primero al río cargando la presencia de Dios — su obediencia abre camino para todo el pueblo.
No cruzan rápido; permanecen parados en el lecho del río mientras toda la nación pasa. Su posición exige resistencia, no prisa.
El milagro dura el tiempo necesario para que nadie se quede atrás. Dios sostiene la provisión hasta el último paso del último israelita.
Dios no solo abre un camino; lo hace seco y transitable. Su provisión es completa, no una solución a medias.
Una nueva generación recibe el mismo tipo de milagro que sus padres vieron en Egipto — Dios repite su fidelidad para quien no la había visto antes.
Actúa: Antes del desayuno, piensa en quién puedes ayudar a cruzar una dificultad hoy, y ofrécete a permanecer firme junto a esa persona hasta que pase.