“El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.”
Las últimas palabras de Cristo en toda la Escritura no son de advertencia, sino de promesa — 'vengo en breve' cierra la Biblia con esperanza, no con temor.
Después de milenios, 'en breve' sigue siendo verdad — el tiempo de Dios no es demora, sino paciencia que aún invita a los pecadores al arrepentimiento.
Juan no solo oye la promesa — responde 'Amén', enseñándote que la fe verdadera siempre concuerda de corazón con lo que Dios ha declarado.
Esta es la oración más antigua y más simple de la iglesia — no le pidas a Dios muchas cosas hoy sin antes pedirle a Él mismo, su venida.
La Biblia no termina con el juicio como última palabra, sino con la gracia — el mismo don que te sostuvo el día 1 es el que te sostiene ahora, el día 365.
Actúa: Hoy, ora en voz alta 'Ven, Señor Jesús', agradece a Dios por este año entero en la Palabra, y mañana vuelve al día 1 para reiniciar el recorrido desde Génesis.