“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,”
La palabra griega original sugiere literalmente el aliento de Dios — la Escritura no es solo sobre Dios, salió de su propia boca.
Pablo no elige partes favoritas — "toda" incluye los pasajes difíciles, las genealogías, las advertencias que preferimos saltar.
La Escritura construye y también confronta — enseña el camino correcto y no duda en señalar cuando te has salido de él.
Corrección presupone que algo estaba mal y puede ajustarse — la Palabra no te deja atrapado en el error, muestra el camino de regreso.
"Instruir en justicia" es un proceso, como un atleta en entrenamiento — la Escritura te va formando poco a poco, repetición tras repetición.
Actúa: Elige un pasaje que sueles evitar y léelo hoy pidiéndole a Dios que lo use para enseñar, redargüir o corregir algo específico en ti.