“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;”
En Lucas 4, Jesús abre el rollo de Isaías en la sinagoga, lee exactamente este versículo, y dice: 'Hoy se ha cumplido esta Escritura' — es la declaración mesiánica más directa del libro.
Antes de cualquier acción viene la unción — el ministerio del Siervo no nace de esfuerzo propio, sino del Espíritu del Señor descansando sobre él primero.
La misión comienza por los más olvidados — no por los poderosos o influyentes, sino por los abatidos, los primeros en ser buscados con el mensaje de esperanza.
'Vendar a los quebrantados de corazón' es una imagen de curación, de alguien que se arrodilla para vendar una herida con cuidado, no con prisa.
La liberación prometida no es solo espiritual en teoría — alcanza prisiones reales, ya sean de circunstancia, adicción o culpa que aprisiona por dentro.
Actúa: Busca hoy a alguien con el corazón quebrantado o atado a algo, y llévale una palabra concreta de buenas nuevas, sanidad o libertad en el nombre de Jesús.