“He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;”
Este versículo responde a una pregunta que el pueblo ni se atrevía a hacer en voz alta — ¿acaso Dios perdió el poder o dejó de escuchar? Isaías corta esa duda de raíz.
'No se ha acortado para salvar' — el poder de Dios sigue siendo total. Si la salvación parece distante, el problema no está en su capacidad.
El versículo va más allá del poder para tocar la atención — Dios sigue oyendo perfectamente, incluso cuando parece que tus oraciones no llegan a ningún lado.
Justo después, Isaías dice que son las iniquidades las que hacen separación — la distancia percibida nunca viene de que Dios retroceda, viene del pecado levantando un muro.
Si alguna vez te has preguntado si Dios todavía se preocupa por tu situación, este versículo fue escrito exactamente para reafirmar que sigue siendo capaz y atento.
Actúa: Trae hoy a Dios en oración la situación que has comenzado a creer imposible, declarando este versículo antes de pedir, y confiesa cualquier barrera que reconozcas en ti mismo.