“Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.”
La amada habla aquí en primera persona, maravillada de haber sido elegida y traída cerca — este poema celebra sin vergüenza el amor real y físico.
"Me llevó" describe una invitación gentil, una iniciativa amorosa — ella no se impone a la casa del banquete, es conducida hasta ella con cuidado.
No es un encuentro apresurado — es abundancia, celebración, un lugar preparado para durar; el amor aquí no tiene prisa por terminar.
Los estandartes marcaban ejércitos e identificaban a quién pertenecía alguien — sobre ella ondea no un símbolo de guerra, sino de amor, público e inconfundible.
La tradición de fe lee también este poema como retrato del amor de Dios por su pueblo — traído cerca, cubierto por una bandera solo de amor.
Actúa: Escribe en un papel "la bandera de Dios sobre mí es amor" y colócalo en algún lugar visible hoy, donde lo verás varias veces.