“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!”
El salmo abre pidiendo que te detengas y observes — la unidad entre hermanos no es algo tan común como para pasar desapercibido.
Dos palabras diferentes describen la misma cosa — bueno porque refleja el carácter de Dios, delicioso porque también trae un placer real a quien vive en ella.
La palabra elegida aquí presupone parentesco — la unidad celebrada no es entre desconocidos educados, es entre quienes ya pertenecen a la misma familia.
"Habitar juntos" implica cercanía continua — no es un encuentro ocasional y cortés, es la decisión de compartir la vida de verdad, con toda la fricción que eso trae.
Los peregrinos cantaban esto subiendo juntos a Jerusalén — la unidad que celebraban nacía del viaje compartido, no de una vida sin fricciones.
Actúa: Contacta hoy a un hermano o hermana en la fe de quien te has distanciado, y da un paso concreto para restaurar la convivencia entre ustedes.