“El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida.”
Antes de responder a Job, Elihu no invoca título ni autoridad — solo el hecho de que él también es criatura de Dios, como Job.
Su origen no es azar ni mérito propio — es obra directa del Espíritu de Dios, el mismo que formó a cada persona viva.
'Me dio vida' apunta a algo continuo — el mismo aliento que formó a Elihu sigue, a cada instante, manteniéndolo con vida.
Elihu le recuerda a Job que ambos comparten el mismo origen y el mismo aliento — ningún ser humano está por encima del otro ante el Creador.
Reconocer que somos hechos y sostenidos por Dios debería moldear cómo hablamos con quien sufre — con humildad, no con superioridad.
Actúa: detente un instante hoy, respira hondo tres veces y agradece a Dios en voz alta por el aliento de vida que Él aún sostiene en ti.