“Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡OhJehová,para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre.”
Asa no oró en teoría — estaba frente a un ejército mucho mayor que el suyo, y fue justo ahí donde su fe encontró palabras.
Asa declara que para Dios no hay diferencia entre ayudar al poderoso o al débil — el tamaño de tu problema nunca es demasiado grande para el tamaño de Dios.
Antes de pedir ayuda, Asa declara en quién confía — la oración eficaz comienza reconociendo dónde está apoyada tu esperanza.
Asa no entró en la batalla en su propio nombre — cada paso que das hoy puede darse en el nombre de Dios, no solo con tu propia fuerza.
El pedido final de Asa no es sobre su propia victoria, sino que ningún hombre prevalezca contra Dios — su causa se convierte en la causa de Él.
Actúa: Nombra hoy tu 'ejército inmenso' — la situación que parece demasiado grande — y ora en voz alta la oración de Asa sobre ella.