“Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman.”
El plan trazado en aislamiento carga con nuestros puntos ciegos. Dios diseñó la sabiduría para buscarse en comunidad.
Pedir consejo exige admitir que no lo ves todo. Es el orgullo el que insiste en decidir solo — y paga caro por eso.
Una sola voz puede equivocarse; varias voces sabias se corrigen entre sí. Construye un círculo, no solo un contacto.
No toda opinión es consejo. Busca a quien teme a Jehová, te conoce y tiene el valor de discrepar contigo.
Como el trigo bien sembrado, el plan aconsejado echa raíz y resiste el viento. El consejo de hoy es la cosecha de mañana.
Actúa: antes del desayuno, envía un mensaje a una persona sabia y temerosa de Dios pidiendo su opinión sobre una decisión tuya de esta semana.