“Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina,”
Años de reinado, batallas y decisiones de Saúl se reducen a una sola causa — la infidelidad a Jehová fue lo que realmente definió su fin.
El problema no era falta de conocimiento — Saúl conocía el mandamiento de Jehová, pero eligió repetidamente no obedecerlo.
Cuando Dios guardó silencio, Saúl no se humilló para buscarlo — recurrió a una adivina, cambiando la fuente correcta por la equivocada.
Justo después de este veredicto sobre Saúl, el texto se vuelve hacia David creciendo en poder porque Jehová estaba con él.
La caída de Saúl no fue un solo acto, fue el resultado final de decisiones pequeñas y repetidas de desconfiar de Dios.
Actúa: identifica un mandamiento claro de Dios que conoces pero has descuidado, y obedécelo hoy en lugar de buscar otra salida.