“Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre. Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad.”
Jonatán deja ir al amigo que sabe que heredará el trono que debería ser suyo. El amor verdadero puede soltar sin amargura.
Este no es un sentimiento pasajero, sino un juramento mutuo y deliberado. Las amistades profundas se sostienen en compromisos declarados, no solo en afecto.
Ellos hacen el pacto invocando a Dios como testigo y fundamento. Una relación construida sobre Dios tiene un ancla que las relaciones comunes no tienen.
El pacto trasciende la vida de los dos amigos y alcanza generaciones futuras. La fidelidad genuina piensa más allá del presente inmediato.
La palabra final del pacto no tiene fecha de expiración. Aun ante la separación y el peligro, su promesa permanece en pie.
Actúa: contacta hoy a un amigo fiel y dile, con palabras claras, el compromiso que tienes con él o ella delante de Dios.