“Habla a los hijos de Israel y diles: Señalaos las ciudades de refugio, de las cuales yo os hablé por medio de Moisés,”
Dios recuerda que ya había hablado esto a Moisés mucho antes — la instrucción de las ciudades de refugio finalmente se hace realidad.
Estas ciudades existían para quien matara a alguien sin intención — Dios separa cuidadosamente el accidente de la maldad.
Nadie necesitaba vagar sin rumbo en busca de seguridad — Dios ya había designado exactamente adónde correr.
La ciudad recibía al fugitivo y escuchaba su causa antes de cualquier sentencia — Dios instituye refugio antes que venganza.
Las ciudades estaban repartidas a ambos lados del Jordán, para que nadie tuviera que viajar demasiado lejos para llegar a la seguridad.
Actúa: Piensa en alguien que hoy huye de una culpa o situación difícil, y ofrécele un momento seguro para ser escuchado, sin juicio apresurado.