“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.”
Habacuc nombra cada pérdida, una por una, sin fingir que todo está bien. La fe verdadera no exige negar la realidad.
Una palabra pequeña lo cambia todo: "con todo". Es la bisagra donde el lamento se convierte en adoración.
El profeta no se goza en la cosecha, sino en el Señor. Cuando el gozo depende de él, ninguna cosecha perdida puede robarlo.
Cuando todo alrededor falla, quien Dios es sigue en pie. La salvación no se marchita con la higuera.
Alabar en la abundancia es gratitud; alabar en la escasez es fe. La adoración más alta sube del campo vacío.
Actúa: antes del desayuno, di en voz alta lo que "falló" en tu vida y completa: "con todo, yo me alegraré en Jehová."