“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”
Romanos 8:1 llega justo después de la lucha honesta de Romanos 7. El veredicto de la gracia cae exactamente donde se confesó la falla.
La libertad es en tiempo presente. No te la ganas después de mejorar; ya es tuya esta mañana.
No es menos condenación — es ninguna. Para quien está en Cristo, el caso se cerró y el tribunal quedó vacío.
La promesa es para los que están 'en Cristo Jesús'. Tu seguridad descansa en tu posición en él, no en tu desempeño de hoy.
El Espíritu redarguye para restaurar; el acusador condena para aplastar. Una voz te lleva a casa, la otra te aleja de ella.
Actúa: antes del desayuno, escribe la acusación que se repite en tu mente, escribe 'Romanos 8:1' encima y rompe el papel.