“Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el Angel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.”
Jacob tiene más de ciento cuarenta años y aun así puede nombrar con precisión quién lo guió — "desde que yo soy hasta este día".
Él no inventa un dios nuevo para el momento — invoca al mismo Dios en cuya presencia anduvieron Abraham e Isaac, una fidelidad que atraviesa generaciones.
Jacob llama a Dios pastor — no solo en sus mejores días, sino en toda la vida llena de huidas, engaños y pérdidas que él vivió.
Él nombra también al Ángel que lo redimió de todo mal — el mismo recuerdo de Peniel, donde luchó y fue transformado, ahora se vuelve testimonio de bendición.
La bendición pide que el nombre de Jacob y de sus padres sea "perpetuado" en los muchachos — la fe de una generación plantada para crecer en la siguiente.
Actúa: Escribe el nombre de alguien más joven que Dios puso bajo tu cuidado y ora esta bendición de Jacob sobre la vida de esa persona hoy.