“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.”
Pablo dice esto a los ancianos de Éfeso sabiendo que nunca más verá sus rostros — palabras así llevan el peso de una despedida final, no de un discurso cualquiera.
No es que Pablo despreciara la vida — es que había encontrado algo de tanto mayor valor que aferrarse a ella con las manos cerradas dejó de tener sentido.
'Acabar' es la palabra clave — no comenzar bien, no correr rápido al principio, sino cruzar la línea de meta con lo que se te confió intacto.
'Que recibí del Señor Jesús' recuerda que el llamado de Pablo no era un proyecto propio — era una tarea dada, y por eso no podía abandonarse a mitad de camino.
El objetivo final no es la carrera en sí, sino el mensaje que lleva — testificar el evangelio de la gracia, no probar cuán fuerte era Pablo.
Actúa: Escribe cuál es el 'ministerio' — grande o pequeño — que Dios te ha confiado, y da hoy un paso concreto para no abandonarlo.