“Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo.”
Dios no escogió una metáfora cualquiera — la niña del ojo es la parte más sensible y protegida del cuerpo, la que cierras los ojos por instinto para defender.
El profeta fue enviado 'tras' la gloria de Dios, mostrando que la defensa de su pueblo no es secundaria — está atada a la propia reputación del Señor.
Esta advertencia fue dada a imperios poderosos que ya habían devastado a Judá — ni siquiera ellos están fuera del alcance de la respuesta de Dios por su pueblo.
Si perteneces a Dios, lo que te sucede no queda solo entre tú y el mundo — Él reacciona como si fuera golpeado personalmente.
Zacarías dijo esto a un pueblo disperso y humillado, recordando que la distancia y la derrota no borran cuánto Dios los ve como preciosos.
Actúa: Hoy, cuando el miedo o la inseguridad intenten hablar más fuerte, repite en voz baja 'soy la niña de sus ojos' antes de responder a la situación.