“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.”
'El alma que pecare, esa morirá' cierra la puerta a culpar a la generación pasada por decisiones presentes — cada persona responde directamente a Dios por lo que hizo.
'El hijo no llevará el pecado del padre' desmonta una creencia antigua y paralizante — no estás condenado a repetir o pagar por los errores de quien vino antes que tú.
'El padre no llevará el pecado del hijo' libera también a los padres que sufren por las malas decisiones de sus hijos adultos — el peso de la culpa pertenece a quien pecó.
'La justicia del justo será sobre él' es la buena noticia dentro del principio — así como la culpa no se transfiere, el bien que haces también se reconoce solo a ti.
Este es el versículo más citado del capítulo 18 justamente porque corrige un proverbio popular de la época — Dios juzga a la persona delante de él ahora, no su historial familiar.
Actúa: Identifica hoy una decisión equivocada que has justificado culpando a tu crianza o a tu familia, y asume ante Dios la responsabilidad que es solo tuya por ella.