“Tú, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, porque yo estoy contigo; porque destruiré a todas las naciones entre las cuales te he dispersado; pero a ti no te destruiré del todo, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”
En medio de oráculos de juicio sobre naciones extranjeras, Dios llama a Israel 'mi siervo' — la relación continúa, aun cuando la disciplina es severa.
La orden de no temer no viene de una promesa vaga — viene directamente ligada a la presencia real de Dios, el motivo concreto detrás del ánimo.
Las naciones que dispersaron a Israel enfrentarán un fin total — el contraste hace aún más claro que el destino de Israel será diferente, marcado por disciplina, no aniquilación.
Dios no promete ausencia de corrección — promete que la corrección tendrá la medida correcta, ni más ni menos de lo que la justicia exige.
'No te destruiré del todo' y 'de ninguna manera te dejaré sin castigo' caminan lado a lado — la gracia de Dios nunca cancela su justicia, y su justicia nunca cancela su gracia.
Actúa: Si estás enfrentando corrección de Dios en alguna área hoy, ora reconociendo que es señal de que él no ha desistido de ti, y pide un corazón que aprenda de ella.