“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
Jeremías no dice que el corazón a veces engaña — dice que es engañoso por encima de todas las demás cosas, lo que incluye superar incluso las mentiras externas que tememos.
'Perverso' describe una condición que no se resuelve con más fuerza de voluntad — es una enfermedad que exige un médico de afuera.
'¿Quién lo conocerá?' no es retórica vacía — es la admisión de que ni el dueño del corazón puede autoexaminarse con total precisión.
Si el propio corazón se engaña, la única salida confiable es alguien que ve desde afuera de él — y eso es exactamente lo que ofrece el versículo siguiente, sobre Dios que examina el corazón.
Reconocer que tu propio corazón puede engañarte es, paradójicamente, el primer paso de sabiduría — solo quien sabe que puede engañarse busca consejo de afuera.
Actúa: Ora pidiendo a Dios que revele hoy un área específica donde tu corazón puede estar engañándote, y busca la opinión honesta de alguien de confianza sobre ella.