“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.”
Después de capítulos de deseo, búsqueda y celebración, el Cantar de los Cantares llega aquí a su declaración teológica más densa sobre la naturaleza del amor.
Un sello marcaba posesión y autenticidad — pedir ser sellado en el corazón y en el brazo es pedir ser identificado permanentemente con quien se ama.
Nada en la experiencia humana es más implacable que la muerte — colocar el amor en el mismo nivel afirma que él tampoco retrocede ante nada.
El poema, casi todo humano en su lenguaje, nombra aquí la fuente divina — el fuego del amor verdadero viene, en última instancia, del mismo Dios.
Las muchas aguas y las inundaciones representan cualquier fuerza capaz de destruir — pero el amor descrito aquí resiste todo lo que intenta extinguirlo o arrastrarlo.
Actúa: Escribe el nombre de alguien que amas y escribe al lado "ninguna riqueza compraría esto" — luego ora agradeciendo a Dios por ese amor que no tiene precio.