“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.”
Todo este salmo trata de un Dios que conoce cada pensamiento y cada paso — y es dentro de esa intimidad total que surge esta declaración de alabanza.
David no solo constata un hecho biológico — responde a él con alabanza, convirtiendo su propia existencia en motivo de adoración.
Las dos palabras juntas cargan peso y belleza al mismo tiempo — fuiste formado con una intención demasiado seria como para tratarla como accidente.
El enfoque se mueve de ti mismo hacia las obras de Dios en general — tu formación es solo un ejemplo entre muchas maravillas que él sigue haciendo.
"Mi alma lo sabe muy bien" muestra una convicción que va más allá del razonamiento — es algo que el alma reconoce como verdad profunda, no solo información.
Actúa: Mírate al espejo hoy y di en voz alta esta frase del salmo como oración, agradeciendo específicamente por algo de tu cuerpo o tu mente que sueles criticar.