“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;”
Todo el libro de los Salmos comienza aquí — con una elección entre dos caminos, antes de cualquier lamento o alabanza que vendría después.
Andar, detenerse, sentarse — el salmo describe cómo la influencia equivocada se va volviendo morada, si no se interrumpe a tiempo.
No es solo la acción equivocada lo que el salmo teme, sino el consejo equivocado — las voces que moldean cómo piensas antes de actuar.
Escarnecer es la etapa final de la influencia equivocada — cuando alguien se acomoda al punto de reírse de lo que antes reverenciaba.
El salmo no comienza con una regla, sino con una promesa — quien elige el camino correcto encuentra una dicha genuina y duradera.
Actúa: identifica hoy una voz, contenido o compañía que está moldeando tu consejo, y ora pidiendo discernimiento para alejarte de ella.