“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.”
Dios consuela a Samuel primero: el rechazo del pueblo no era personal contra él. A veces el dolor que cargamos en realidad le pertenece a Dios.
Israel ya tenía un Rey — el propio Señor. Pedir un rey humano era, en el fondo, un cambio de confianza en el gobierno invisible de Dios.
Sorprendentemente, Dios manda a Samuel atender la petición, aun sabiendo que era errónea. Él a veces permite que escojamos el camino difícil que insistimos en querer.
Dios recuerda que este no es el primer acto de abandono de Israel — "desde el día en que los saqué de Egipto". El rechazo rara vez es un evento aislado.
Este versículo abre la puerta a toda la historia de los reyes de Israel, gran parte de ella trágica. Una elección del pueblo rediseña siglos de historia.
Actúa: piensa en un área donde has buscado control propio en lugar del gobierno de Dios, y entrégasela a Él en oración ahora mismo.