“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”
Todo gira en torno a una palabra: recibir. Ser hijo de Dios comienza con manos abiertas, no con un currículum impecable.
Él dio la potestad de ser hechos hijos. La adopción es una posición que Dios concede, no una emoción que persigues.
Todos somos creación de Dios; no todos viven como hijos. La fe en Jesús te saca de la multitud y te coloca en la familia.
Eres hijo antes que obrero. Lo que haces nace de aquel a quien perteneces.
Un hijo no pide cita con su padre. En Cristo, la puerta de Dios queda abierta para ti todo el día.
Actúa: antes del desayuno, abre tu primera oración de hoy con la palabra 'Padre' y agradécele en voz alta por adoptarte.