“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”
Dios hace esta promesa a un hombre que aún no sabía hacia dónde iba. La bendición llegó antes que los detalles, y la fe de Abram caminó primero, vio después.
"Haré de ti una nación grande" es una promesa imposible para una pareja aún sin hijos. A Dios le gusta plantar futuros grandiosos en circunstancias pequeñas.
"Serás bendición" transforma al receptor en canal. Dios nunca bendice a alguien solo para que guarde esa bendición para sí mismo.
"Bendeciré a los que te bendijeren" muestra que Dios se coloca al lado de Abram como quien protege algo precioso. El favor de Dios sobre tu vida tampoco pasa desapercibido para Él.
Este versículo es la bisagra teológica de toda la Biblia: la promesa que, siglos después, llega hasta ti a través de Cristo, hijo de Abraham según la carne y la fe.
Actúa: Antes del desayuno, elige a una persona específica y ora pidiéndole a Dios que te use como bendición en su vida hoy mismo.